Gurdjieff Quotes

G. I. Gurdjieff

G.I. Gurdjieff Comentarios sobre volverse loco Comments on going mad

Ver también: La cura para la psicosis Kundalini:
mantak-chia-psicosis-kundalini.htm
Also see: The cure for Kundalini psychosis:
mantak-chia-kundalini-psychosis.htm

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Español

Uso de drogas psicotrópicas

Fragmentos de una enseñanza desconocida, Capitulo 1, pagina 82 de pdf

—Hay otra cuestión que me [Ouspensky hablando] interesa mucho. Los yoguis se sirven de diversas substancias para provocar ciertos estados. ¿No se tratará en algunos casos de narcóticos? Yo mismo he hecho numerosos experimentos de esta índole, y todo lo que he leído sobre la magia me prueba claramente que las escuelas de todos los tiempos y de todos los países, han hecho un amplio uso de narcóticos para la creación de estos estados que hacen posible «la magia».

—Sí, contestó G., en muchos casos, estas substancias son lo que usted llama «narcóticos». Pero éstos pueden ser empleados lo repito, para fines muy diferentes. Ciertas escuelas se sirven de narcóticos en forma debida. Sus alumnos los toman para estudiarse a sí mismos, para conocerse mejor, para explorar sus posibilidades y discernir por adelantado lo que podrán efectivamente lograr al final de un trabajo prolongado. Cuando un hombre ha podido tocar de esta manera la realidad de lo que ha, aprendido teóricamente, trabaja desde ese momento conscientemente, y sabe adonde va. Es a veces el camino más fácil para convencerse de la existencia real de las posibilidades que el hombre a menudo sospecha en sí mismo. Para este fin existe una química especial. Hay substancias especiales para cada función. Cada función puede ser reforzada o debilitada, despertada o adormecida. Pero es indispensable un conocimiento muy profundo de la máquina humana y de esta química especial.

"En todas las escuelas que siguen este método no se hacen los experimentos sino cuando son realmente necesarios y sólo bajo el control experimentado y competente de hombres que pueden prever todos los resultados y tomar todas las medidas necesarias para prevenir consecuencias indeseables. Las substancias empleadas en estas escuelas no son solamente «narcóticos», como usted los llama, a pesar de que un gran número de ellas son preparadas tomando como base drogas tales como el opio, el hashish, etc.

"Otras escuelas emplean substancias idénticas o análogas, no con fines de experimento o de estudio, sino para alcanzar los resultados deseados, aunque sea por corto tiempo. El hábil uso de tales drogas puede volver a un hombre momentáneamente muy inteligente o muy fuerte. Por supuesto que después muere o enloquece, pero esto no se toma en consideración. Tales escuelas existen. Usted ve entonces, que debemos hablar con prudencia de las escuelas. Pueden hacer prácticamente las mismas cosas, pero los resultados serán totalmente diferentes."

Máquinas locas

Fragmentos de una enseñanza desconocida, capítulo 6, página 82 de pdf

—¿Pero no puede usted prever lo que nos va a suceder? preguntó uno. ¿No ve con anticipación los resultados que cada uno de nosotros conseguirá trabajando sobre sí, y si vale acaso la pena que uno emprenda este trabajo?

—Es imposible decirlo, dijo G. Sólo se puede predecir el futuro de hombres. El futuro no puede ser predicho para máquinas locas. Su dirección cambia en cada momento. En un momento dado una máquina de éstas va en una dirección, y ustedes pueden calcular a dónde puede llegar, pero cinco minutos más tarde ésta se precipita en una dirección completamente diferente y todos sus cálculos probarán ser falsos. Asimismo, antes de hablar de predecir el futuro es necesario saber de quién se trata. Si un nombre quiere prever su propio futuro, debe ante todo conocerse a sí mismo. En seguida verá si le vale la pena conocer su futuro. En ocasiones tal vez le será preferible no conocerlo. [Es decir, conocer la verdad acerca de usted mismo, tal como es ahora, podría destruir su tranquilidad mental. -ed.]

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Eliminación prematura de 'Topes'

Fragmentos de una enseñanza desconocida, capítulo 8, página 123 de pdf

"«Tope» es un término que necesita una explicación especial. Todos saben lo que son los topes de los vagones de ferrocarril: aparatos amortiguadores de choques. En la ausencia de estos topes los menores choques de un vagón contra el otro podrían ser muy desagradables y peligrosos. Los topes atenúan los efectos de estos choques y los hacen imperceptibles.

"En el hombre existen dispositivos exactamente análogos. No son creados por la naturaleza sino por el hombre mismo, aunque involuntariamente. En su origen se encuentran las múltiples contradicciones de sus opiniones, de sus sentimientos, de sus simpatías, de lo que dice, de lo que hace. Si un hombre tuviese que sentir durante su vida entera todas las contradicciones que están en él, no podría vivir ni actuar tan tranquilamente como ahora. Sin cesar se producirían en él fricciones; sus inquietudes no lo dejarían reposar nunca.

No podemos ver cuan contradictorios y hostiles entre sí son los diferentes «yoes» que forman nuestra personalidad. Si un hombre pudiera sentir todas estas contradicciones sentiría lo que él realmente es. Sentiría que está loco. Para nadie es agradable sentirse loco. Además, tal pensamiento priva al hombre de su confianza en sí mismo, debilita su energía, frustra su «respeto de sí mismo». De una manera u otra, tiene entonces que dominar este pensamiento o desterrarlo. O bien tiene que destruir sus contradicciones o dejar de verlas y de sufrirlas. Un hombre no puede destruir sus contradicciones, pero deja de sentirlas cuando los topes aparecen en él. A partir de entonces ya no siente los impactos que resultan del choque entre perspectivas, emociones y palabras contradictorias.

"Los «topes» se forman lenta y gradualmente. Muchísimos se crean artificialmente por la «educación». Otros deben su existencia a la influencia hipnótica de toda la vida circundante. El hombre está rodeado de gente que habla, piensa, siente, vive por medio de sus «topes». Al imitarlos en sus opiniones, acciones y palabras crea involuntariamente en sí mismo «topes» análogos que le hacen la vida más fácil, ya que es muy duro vivir sin «topes». Pero éstos impiden toda posibilidad de desarrollo interior porque están hechos para amortiguar los choques; empero, los choques, y sólo ellos, pueden sacar al hombre del estado en que vive, es decir, despertarlo. Los «topes» arrullan el sueño del hombre y le dan la agradable y apacible sensación de que todo irá bien, que no existen las contradicciones y que puede dormir en paz. Los «topes» son dispositivos que permiten al hombre tener siempre la razón: le impiden sentir su conciencia moral.

...

"Si un hombre cuyo mundo interior consiste por entero de contradicciones, sintiese a la vez todas sus contradicciones, si sintiese súbitamente que ama todo lo que odia, y que odia todo lo que ama, que miente cuando dice la verdad y que dice la verdad cuando miente; y si pudiese sentir la vergüenza y el horror de tal mezcolanza — conocería entonces el estado que se llama «conciencia moral». Un hombre no puede vivir en tal estado; tiene que destruir las contradicciones o destruir la conciencia. No puede destruir la conciencia, pero si no puede destruirla, puede hacerla dormir, lo que significa que puede separar en sí mismo mediante barreras impenetrables un sentimiento de otro, nunca verlos juntos, no sentir nunca su incompatibilidad ni lo absurdo de su coexistencia.

"Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es muy raro. Desde su más tierna infancia, los topes han comenzado a desarrollarse y a fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones interiores; por consiguiente, para él no hay el menor peligro de un súbito despertar. El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a luchar consigo mismos, a trabajar sobre si mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo. Con este fin, es absolutamente necesario destruir los «topes», es decir, ir al encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las contradicciones. Además, la destrucción misma de los «topes» exige un trabajo muy largo, y un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los sufrimientos imaginables..

"Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del crisol, del que ya hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en que emprendió el estudio de sí mismo."

Ver el mundo demasiado temprano

Fragmentos de una enseñanza desconocida, capítulo 8, página 130 de pdf

"Además, sucede a menudo que la esencia de un hombre muere mientras que su personalidad y su cuerpo permanecen vivos. Casi todas las personas que vemos en las calles de una gran ciudad son así, interiormente vacías; en realidad, están ya muertas.

"Es una suerte para nosotros que no lo veamos y que no sepamos nada de ello. Si supiésemos cuántos hombres están ya muertos y cuan numerosos son los cadáveres que gobiernan nuestras vidas, el espectáculo de este horror nos haría perder la razón. De hecho, muchos hombres se han vuelto locos porque han entrevisto esta realidad sin una preparación suficiente; han visto lo que no estaban facultados para ver. Para estar en condiciones de afrontar esta visión impunemente, hay que estar en el camino. Si un hombre que no puede hacer nada viera la verdad, seguramente se volvería loco. Pero esto sucede rara vez. En el curso ordinario de las cosas, todo está ordenado en forma tal que nadie puede ver nada prematuramente. La personalidad no ve sino lo que quiere ver, y lo que no es contrario a su experiencia. No ve jamás lo que no le gusta—lo cual es a la vez una ventaja y una desventaja. Es una ventaja para el hombre que quiere dormir, y es un obstáculo para el que quiere despertar.

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El milagro comienza

Fragmentos de una ensananza desconocida, capítulo 13, página 205 de pdf

[Afortunadamente, cuando Ouspensky tuvo la siguiente experiencia, estaba trabajando bajo la guía de un maestro. De lo contrario, los resultados podrían haber sido muy diferentes.]

Como ya he dicho, después de todos mis ayunos y mis otros experimentos, me encontraba en cierto estado de excitación y de nerviosidad bastante vivo, y físicamente menos firme que de costumbre. ... Esa noche, llegamos a hablar de las tentativas que habíamos hecho para contar la historia de nuestras vidas. G. se manifestó muy duro, sarcástico; nos atacaba uno tras otro, como si quisiera provocarnos, y subrayaba con insistencia nuestra cobardía y la pereza de nuestro pensamiento. ...

Después de esto, G. volvió una vez más a las razones de nuestra incapacidad para contar la historia de nuestra vida. Y fue entonces cuando comenzó el milagro. ...

Todo se desencadenó desde el momento en que comencé a oír sus pensamientos. Estábamos sentados en ese cuartito, con piso sin alfombra como los hay en ciertas casas de campo. Yo estaba sentado frente a G. con el doctor S. y Z. a mis costados. G. hablaba de nuestros "rasgos" y de nuestra incapacidad de ver o de decir la verdad. Lo que decía me inquietaba mucho. Y de repente, noté que entre las palabras que pronunciaba para nosotros tres, había ciertos "pensamientos" dirigidos a mí. Capté uno de estos pensamientos y respondí en voz alta. G. me hizo una señal con la cabeza y se calló. Hubo un rato bastante largo de silencio. G. continuaba callado. En el silencio, súbitamente oí su voz dentro de mí, como si estuviera dentro de mi pecho, cerca del corazón. Me hacía una pregunta precisa. Mis ojos se posaron sobre él; se mantenía inmóvil y sonreía. Su pregunta me había conmovido fuertemente. Sin embargo, le contesté con una afirmación.

...

Esta conversación, si se puede llamar conversación, continuó de esta manera por lo menos durante una media hora. G. me planteaba preguntas silenciosas y yo le contestaba en voz alta. Estaba muy agitado por lo que me decía, por las preguntas que me planteaba, y que no puedo transmitir aquí. ...

...

De repente, dijo algo de mi que no pude soportar; salté de la silla y fui al jardín. Luego, entré en el bosque. Caminé durante largo tiempo en la oscuridad, completamente dominado por pensamientos y sentimientos extraordinarios. A veces, me parecía haber hallado algo; en otros momentos lo había perdido de nuevo.

Así fue durante una o dos horas. Finalmente, cuando mis contradicciones y mis torbellinos interiores llegaron al colmo, me cruzó por la mente un pensamiento como un relámpago, aportándome una comprensión justa de todo lo que G. me había dicho y de mi propia posición. Vi que G. tenía razón: todo lo que yo consideraba en mí como sólido y digno de confianza, en realidad no existía. Pero había hallado algo diferente. Sabía que G. no me creería, y que se reiría en mi cara si se lo dijese. Sin embargo, para mí esto era indudable, y lo que sucedió después me mostró que no me había equivocado

... Poco después de acostarme, nuevamente se apoderó de mí una excitación extraña, el pulso empezó a latir con fuerza, y otra vez oí la voz de G. en mi pecho. Pero esta vez no me contenté con oírlo, le respondí mentalmente, y G. me oyó, y me contestó. Había en esto algo muy extraño. Traté de encontrar lo que pudiera confirmarme la realidad de esta conversación, pero fue en vano. Después de todo, quizá era "imaginación" o un soñar despierto. También traté de preguntarle a G. algo concreto que no dejase ninguna duda sobre la realidad de nuestra conversación, o del hecho de que él estuviese participando, mas no pude inventar nada que tuviera suficiente peso, ...

Después de un largo silencio, G. me hizo una pregunta que me puso inmediatamente en estado de alerta; después de lo cual, se detuvo como si esperase una contestación.

Lo que me había dicho había detenido de golpe todos mis pensamientos y todos mis sentimientos. No tenia miedo, al menos no se trataba de un miedo consciente, como cuando uno sabe que está asustado; pero temblaban todos mis miembros, y estaba literalmente paralizado, a tal punto que no podía articular ni una sola palabra, aunque hice terribles esfuerzos por dar una respuesta afirmativa.

Sentí que G. esperaba, y que no esperaría mucho tiempo.

—Bueno, usted está fatigado ahora, me dijo al fin. Quedémonos en esto hasta la próxima vez."

Comencé a decir algo, creo que le pedí que esperara todavía, que me diera un poco más de tiempo para acostumbrarme a este pensamiento.

—En otra ocasión, dijo su voz; "duerma." Y la voz se calló.

No pude dormirme por largo tiempo. Por la mañana, cuando salí a la pequeña terraza donde nos habíamos reunido la noche anterior, G. estaba sentado en el jardín, a unos veinte metros de allí, cerca de una mesita redonda; tres de nuestros amigos estaban con él. Cuando me acerqué a ellos, G. dijo:

—Pregúntenle lo que sucedió anoche.

Por alguna razón, esto me irritó. Di media vuelta y me dirigí hacia la terraza. En el momento de alcanzarla, oí de nuevo la voz de G. en mi pecho:

¡Alto!

Me detuve y me volví hacia él. Se sonreía.

—¿Para dónde va? Venga a sentarse acá, dijo en su voz ordinaria.

Me senté a su lado, pero no podía hablar, y no tenía el menor deseo de hacerlo. Al mismo tiempo, sentía una lucidez mental extraordinaria, y decidí tratar de concentrarme sobre ciertos problemas que me parecían especialmente difíciles. Me vino la idea de que en este estado no habitual, podía tal vez hallar respuestas a los problemas que no sabía resolver por los métodos usuales.

...

Después de esto comenzó una experiencia muy extraña que se prolongó durante los tres días que estuvimos en Finlandia. Durante estos días — en los cuales tuvimos numerosas conversaciones sobre temas variados — estuve constantemente en un estado emocional desacostumbrado, que algunas veces me parecía abrumador.

—¿Cómo liberarme de este estado? le pregunté a G. Ya no puedo soportarlo.

—¿Prefiere dormir? dijo.

—Por cierto que no.

—Entonces ¿qué es lo que me pide? Tiene lo que quería. Utilícelo. ¡Ahora ya no duerme!"

* * *

Ver también en este sitio web: La cura más efectiva para la psicosis Kundalini por Mantak Chia, Maestro del Taoísmo: [sección de psicología] mantak-chia-psicosis-kundalini.htm

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English

Use of psychotropic drugs

In Search of the Miraculous, Chapter 1, page 15 of pdf

"There is another question that interests me very much," I [Ouspensky] said. "There are substances which yogis take to induce certain states. Might these not be, in certain cases, narcotics? I have myself carried out a number of experiments in this direction and everything I have read about magic proves to me quite clearly that all schools at all times and in all countries have made a very wide use of narcotics for the creation of those states which make 'magic' possible."

"Yes," said G. "In many cases these substances are those which you call 'narcotics' But they can be used in entirely different ways. There are schools which make use of narcotics in the right way. People in these schools take them for self-study; in order to take a look ahead, to know their possibilities better, to see beforehand, 'in advance,' what can be attained later on as the result of prolonged work. When a man sees this and is convinced that what he has learned theoretically really exists, he then works consciously, he knows where he is going. Sometimes this is the easiest way of being convinced of the real existence of those possibilities which man often suspects in himself. There is a special chemistry relating to this. There are particular substances for each function. Each function can either be strengthened or weakened, awakened or put to sleep. But to do this, a great knowledge of the human machine and of this special chemistry is necessary.

In all those schools which make use of this method experiments are carried out only when they are really necessary and only under the direction of experienced and competent men who can foresee all results and adopt measures against possible undesirable consequences. The substances used in these schools are not merely 'narcotics' as you call them, although many of them are prepared from such drugs as opium, hashish, and so on.

Besides schools in which such experiments are carried out, there are other schools which use these or similar substances, not for experiment or study but to attain definite desired results, if only for a short time. Through a skillful use of such substances a man can be made very clever or very strong, for a certain time. Afterwards, of course, he dies or goes mad, but this is not taken into consideration. Such schools also exist. So you see that we must speak very cautiously about schools. They may do practically the same things but the results will be totally different."

Mad machines

In Search of the Miraculous, chapter 6, page 108 of pdf

"But are you not able to foresee what is going to happen to each of us," somebody asked, "that is to say, foretell what result each of us will reach in work on himself and whether it is worth his while to begin work?"

"It is impossible to say," said G. "One can only foretell the future for men. It is impossible to foretell the future for mad machines. Their direction changes every moment. At one moment a machine of this kind is going in one direction and you can calculate where it can get to, but five minutes later it is already going in quite a different direction and all your calculations prove to be wrong. Therefore, before talking about knowing the future, one must know whose future is meant. If a man wants to know his own future he must first of all know himself. Then he will see whether it is worth his while to know the future. Sometimes, maybe, it is better not to know it. [Which is to say, knowing the truth about yourself, as you are now, could destroy your peace of mind. -ed.]

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Premature removal of buffers

In Search of the Miraculous, chapter 8, page 162 of pdf

" 'Buffer' is a term which requires special explanation. We know what buffers on railway carriages are. They are the contrivances which lessen the shock when carriages or trucks strike one another. If there were no buffers the shock of one carriage against another would be very unpleasant and dangerous. Buffers soften the results of these shocks and render them unnoticeable and imperceptible.

"Exactly the same appliances are to be found within man. They are created, not by nature but by man himself, although involuntarily. The cause of their appearance is the existence in man of many contradictions: contradictions of opinions, feelings, sympathies, words, and actions. If a man throughout the whole of his life were to feel all the contradictions that are within him, he could not live and act as calmly as he lives and acts now. He would have constant friction, constant unrest.

We fail to see how contradictory and hostile the different I's of our personality are to one another. If a man were to feel all these contradictions he would feel what he really is. He would feel that he is mad. It is not pleasant to anyone to feel that he is mad. Moreover, a thought such as this deprives a man of self-confidence, weakens his energy, deprives him of 'self-respect.' Somehow or other he must master this thought or banish it. He must either destroy contradictions or cease to see and to feel them. A man cannot destroy contradictions. But if 'buffers' are created in him he can cease to feel them and he will not feel the impact from the clash of contradictory views, contradictory emotions, contradictory words.

"'Buffers' are created slowly and gradually. Very many 'buffers' are created artificially through 'education.' Others are created under the hypnotic influence of all surrounding life. A man is surrounded by people who live, speak, think, and feel by means of 'buffers.' Imitating them in their opinions, actions, and words, a man involuntarily creates similar 'buffers' in himself. 'Buffers' make a man's life more easy. It is very hard to live without 'buffers.' But they keep man from the possibility of inner development because 'buffers' are made to lessen shocks and it is only shocks that can lead a man out of the state in which he lives, that is, waken him. 'Buffers' lull a man to sleep, give him the agreeable and peaceful sensation that all will be well, that no contradictions exist and that he can sleep in peace. 'Buffers' are appliances by means of which a man can always be in the right. 'Buffers' help a man not to feel his conscience.

...

"If a man whose entire inner world is composed of contradictions were suddenly to feel all these contradictions simultaneously within himself, if he were to feel all at once that he loves everything he hates and hates everything he loves; that he lies when he tells the truth and that he tells the truth when he lies; and if he could feel the shame and horror of it all, this would be the state which is called 'conscience. A man cannot live in this state; he must either destroy contradictions or destroy conscience. He cannot destroy conscience, but if he cannot destroy it he can put it to sleep, that is, he can separate by impenetrable barriers one feeling of self from another, never see them together, never feel their incompatibility, the absurdity of one existing alongside another.

"But fortunately for man, that is, for his peace and for his sleep, this state of conscience is very rare. From early childhood 'buffers' begin to grow and strengthen in him, taking from him the possibility of seeing his inner contradictions and therefore, for him, there is no danger whatever of a sudden awakening. Awakening is possible only for those who seek it and want it, for those who are ready to struggle with themselves and work on themselves for a very long time and very persistently in order to attain it. For this it is necessary to destroy 'buffers,' that is, to go out to meet all those inner sufferings which are connected with the sensations of contradictions. Moreover the destruction of 'buffers' in itself requires very long work and a man must agree to this work realizing that the result of his work will be every possible discomfort and suffering from the awakening of his conscience.

"But conscience is the fire which alone can fuse all the powders in the glass retort which was mentioned before and create the unity which a man lacks in that state in which he begins to study himself.

Seeing the world too early

In Search of the Miraculous, at the end of chapter 8 page 171 of pdf

"Moreover, it happens fairly often that essence dies in a man while his personality and his body are still alive. A considerable percentage of the people we meet in the streets of a great town are people who are empty inside, that is, they are actually already dead.

"It is fortunate for us that we do not see and do not know it. If we knew what a number of people are actually dead and what a number of these dead people govern our lives, we should go mad with horror. And indeed people often do go mad because they find out something of this nature without the proper preparation, that is, they see something they are not supposed to see. In order to see without danger one must be on the way. If a man who can do nothing sees the truth he will certainly go mad. Only this rarely happens. Usually everything is so arranged that a man can see nothing prematurely. Personality sees only what it likes to see and what does not interfere with its life. It never sees what it does not like. This is both good and bad at the same time. It is good if a man wants to sleep, bad if he wants to awaken."

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The Miracle Begins

In Search of the Miraculous, chapter 13, page 268 of pdf

[Fortunately when Ouspensky had the following experience he was working under the guidance of a master. Otherwise, the results could have been very different.]

As I have already said, after all my fasts and other experiments I was in a rather excited and nervous state and physically less steady than usual. ... In the evening the talk went on our attempts to tell about our lives. G. was very harsh and sarcastic, as though he was trying to provoke now one, now another of us, and in particular he emphasized our cowardice and the laziness of our thought. ...

Afterwards G. again passed to the question why we could not tell the story of our lives. And with this the miracle began. ...

It all started with my beginning to hear his thoughts. We were sitting in a small room with a carpetless wooden floor as it happens in country houses. I sat opposite G., and Dr. S. and Z. at either side. G. spoke of our "features," of our inability to see or to speak the truth. His words perturbed me very much. And suddenly I noticed that among the words which he was saying to us all there were "thoughts" which were intended for me. I caught one of these thoughts and replied to it, speaking aloud in the ordinary way. G. nodded to me and stopped speaking. There was a fairly long pause. He sat still saying nothing. After a while I heard his voice inside me as it were in the chest near the heart. He put a definite question to me. I looked at him; he was sitting and smiling. His question provoked in me a very strong emotion. But I answered him in the affirmative.

...

This conversation, if it can be called a conversation, proceeded in this fashion for not less than half an hour. G. put questions to me without words and I answered them speaking in the usual way. I was very agitated by the things G. said to me and the things he asked me which I cannot transmit. ...

...

Then something he said about me affected me very strongly and I sprang up from my chair and went into the garden. From there I went into the forest. I walked about there for a long time in the dark, wholly in the power of the most extraordinary thoughts and feelings. Sometimes it seemed to me that I had found something, at other times I lost it again.

This went on for one or two hours. Finally, at the moment of what felt like the climax of contradictions and of inner turmoil, there flashed through my mind a thought following which I very quickly came to a clear and right understanding of all G. had said and of my own position. I saw that G. was right; that what I had considered to be firm and reliable in myself in reality did not exist. But I had found something else. I knew that he would not believe me and that he would laugh at me if I showed him this other thing. But for myself it was indubitable and what happened later showed that I was right.

... A little while after I had gone to bed a strange excitement again began in me, my pulse began to beat forcibly, and I again heard G.'s voice in my chest. On this occasion I not only heard but I replied mentally and G. heard me and answered me. There was something very strange in this conversation. I tried to find something that would confirm it as a fact but could find nothing. And after all it could have been "imagination" or a waking dream, because although I tried to ask G. something of a concrete nature that would have left no doubt about the conversation or his participation in it, I could not invent anything weighty enough. ...

After one long pause G. asked me something that at once put me all on the alert, then stopped as if waiting for an answer.

What he said suddenly put a stop to all my thoughts and feelings. It was not fear, at least not a conscious fear when one knows that one is afraid, but I was all shivering and something literally paralyzed me completely so that I could not articulate a single word although I made terrible efforts, wishing to give an affirmative reply.

I felt that G. was waiting and that he would not wait long.

"Well, you are tired now," he said at last, "we will leave it till another time."

I began to say something, I think I asked him to wait, to give me a little time to get accustomed to this thought.

"Another time," said his voice. "Sleep." And his voice stopped.

I could not go to sleep for a long time. In the morning as I came out onto the little terrace where we had sat the evening before, G. was sitting in the garden twenty yards away near a round table; there were three of our people with him.

"Ask him what happened last night," said G.

For some reason this made me angry. I turned and walked towards the terrace. As I reached it I again heard G.'s voice in my chest.

"Stop!"

I stopped and turned towards G. He was smiling.

"Where are you going, sit down here," he said in his ordinary voice.

I sat with him but I could say nothing, nor did I want to talk. At the same time I felt a kind of extraordinary clarity of thought and I decided to try to concentrate on certain problems which had seemed to me to be particularly difficult. The thought came to my mind that in this unusual state I might perhaps find answers to questions which I could not find in the ordinary way.

...

Then something very strange began that lasted the whole day and afterwards. We stayed in Finland three days longer. During these three days there were very many talks about the most varied subjects. And I was in an unusual emotional state all the time which sometimes began to be burdensome.

"How can this be got rid of? I cannot bear it any more," I asked G.

"Do you want to go to sleep?" said G.

"Certainly not," I said.

"Then what are you asking about? This is what you wanted, make use of it. You are not asleep at this moment!"

* * *

Also see on this website: The Most Effective Cure for Kundalini Psychosis by Mantak Chia, Taoist Master: [psychology section] mantak-chia-kundalini-psychosis.htm

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