Gurdjieff Quotes

G. I. Gurdjieff

Auto-Observación (Self-Observation)

Parte 3: La imaginación (The Imagination)

 

Auto-observación: La imaginación y los hábitos

Continuación de la parte 2: Los Centros

[G.I. Gurdjieff citado por P.D. Ouspensky]

"La imaginación es una de las principales causas del trabajo equivocado de los centros. Cada centro tiene su propia forma de imaginación y de ensueño, pero por lo general el centro motor y el centro emocional se sirven ambos del centro intelectual, siempre listo éste a cederles su lugar y a ponerse a su disposición para este fin, porque el ensueño corresponde a sus propias inclinaciones.

"El ensueño es absolutamente lo contrario de una actividad «útil». «Útil» en este caso significa: dirigida hacia una meta definida y emprendida para un resultado definido. El ensueño no tiende a ningún fin, no se esfuerza hacia ninguna meta. La motivación del ensueño se encuentra siempre en el centro emocional o en el centro motor. En cuanto al proceso efectivo, éste es tomado a su cargo por el centro intelectual. La tendencia a soñar se debe en parte a la pereza del centro intelectual, es decir a sus tentativas por evitarse todo esfuerzo ligado a un trabajo orientado hacia una meta definida y que tenga una dirección definida, y por otra parte a la tendencia de los centros emocional y motor a repetirse, a guardar vivas o a reproducir experiencias agradables o desagradables, ya vividas o imaginadas.

"Los ensueños penosos, mórbidos, son característicos de un desequilibrio de la máquina humana. Después de todo, se puede comprender el ensueño cuando presenta un carácter agradable, y se le puede encontrar una justificación lógica. Pero el ensueño de carácter penoso es un completo absurdo. Sin embargo, muchas personas pasan nueve décimos de su existencia imaginando toda clase de acontecimientos desagradables, todas las desgracias que pueden recaer sobre ellos y sobre su familia, todas las enfermedades que pueden contraer, y todos los sufrimientos que tal vez tendrán que soportar.

"La «imaginación» y el «ensueño» son ejemplos del funcionamiento equivocado del centro intelectual.

Los Hábitos

"Después la observación tendrá que enfocarse sobre los hábitos en general. Todo hombre adulto es un tejido de hábitos, si bien, en la mayoría de los casos, no se da la menor cuenta de ello y pudiera aun afirmar que no tiene hábito alguno. Esto nunca puede ser así. Los tres centros están repletos de hábitos y un hombre jamás puede conocerse hasta haber estudiado todos sus hábitos.

"La observación y estudio de éstos es particularmente difícil porque para verlos y «constatarlos», es necesario escapar de ellos, liberarse de ellos aunque sea tan sólo por un momento. Mientras un hombre está gobernado por un hábito determinado, no puede observarlo; pero desde su primer intento de combatirlo, por débil que éste sea, lo siente y repara en él. Por eso, para observar y estudiar los hábitos es necesario tratar de luchar contra ellos. Esto nos abre una vía práctica para la observación de sí.

"He dicho anteriormente que un hombre no puede cambiar nada en sí mismo, que sólo puede observar y «constatar». Es verdad. Pero es igualmente cierto que un hombre no puede observar ni «constatar» nada si no trata de luchar consigo mismo, es decir, contra sus hábitos. Esta lucha no puede dar resultados inmediatos; no puede conducir a ningún cambio permanente o duradero. Pero permite saber a qué atenerse. Sin lucha un hombre no puede ver de qué está hecho. La lucha contra los pequeños hábitos es muy difícil y fastidiosa, pero sin ella es imposible la observación de sí.

"Desde su primera tentativa de estudiar su actividad motriz elemental, el hombre tropieza con sus hábitos. Por ejemplo, puede querer estudiar sus movimientos, puede querer observar cómo camina. Pero nunca lo logrará por más de un instante, si sigue funcionando de la manera habitual. En cambio, si comprende que su manera de caminar está constituida por un cierto número de hábitos: pasos de cierta longitud, un cierto porte, etc., y si trata de cambiarlos, es decir caminar más o menos rápido, alargar más o menos el paso, será capaz de ver en sí mismo y estudiar sus movimientos mientras camina.

"Si un hombre quiere observarse mientras escribe, debe tomar nota de la manera en que sostiene la pluma y tratar de tomarla de otro modo; entonces se hace posible la observación. Para observarse un hombre debe tratar de no caminar de manera habitual, de sentarse en forma desacostumbrada, debe permanecer de pie cuando normalmente se sienta, sentarse cuando está acostumbrado a estar de pie, realizar con la mano izquierda los movimientos que acostumbra hacer con la mano derecha y viceversa. Todo esto le permitirá observarse y estudiar los hábitos y asociaciones del centro motor.

"En el dominio de las emociones es muy útil tratar de luchar contra el hábito de dar expresión inmediata a las emociones desagradables. Muchas personas encuentran muy difícil evitar expresar sus sentimientos acerca del mal tiempo. Les es aún más difícil guardar para sí las emociones desagradables cuando estiman que han sido violados el orden o la justicia tal como ellos la conciben.

"La lucha contra la expresión de las emociones desagradables no sólo es un excelente método para la observación de sí, sino que tiene otro significado. Esta es una de las pocas direcciones en las que un hombre puede cambiar o cambiar sus hábitos sin crear otros indeseables. Es por esto por lo que desde el comienzo la observación de si y el estudio de sí deben estar acompañados de una lucha contra la expresión de las emociones desagradables.

"Si el hombre sigue todas estas reglas al observarse a sí mismo, descubrirá una cantidad de aspectos muy importantes de su ser. Para comenzar constatará con claridad indudable el hecho de que sus acciones, pensamientos, sentimientos y palabras, son el resultado de las influencias exteriores y que nada procede de él mismo. Comprenderá y verá que de hecho es un autómata que actúa bajo la influencia de estímulos exteriores. Experimentará su completa mecanicidad. Todo sucede. El hombre no puede «hacer» nada; es una máquina gobernada desde el exterior por choques accidentales. Cada choque llama a la superficie a uno de sus «yoes». Con un nuevo choque este «yo» desaparece y otro ocupa su lugar. Uno pequeño cambio en el mundo circundante y he aquí nuevamente otro «yo».

"Desde este momento el hombre comenzará a comprender que no tiene el menor poder sobre sí mismo, que nunca sabe lo que puede decir o hacer al minuto siguiente y que no puede responder de sí mismo ni siquiera por algunos instantes. Se convencerá de que si permanece tal cual es y no hace nada extraordinario, se debe simplemente a que no se produce ningún cambio exterior extraordinario. Se convencerá de que sus acciones están totalmente gobernadas por las condiciones exteriores y que no hay en él nada permanente de donde pueda proceder un control, ni una sola función permanente, ni un solo estado permanente."

Fuente: G.I. Gurdjieff citado por P.D. Ouspensky, Fragmentos de Una Ensenanza Desconocida, capitulo 6, paginas 90-91 de pdf aqui: https://selfdefinition.org/gurdjieff/

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Self-observation: Imagination and Habits

Contined from part 2: The Centers

[G.I. Gurdjieff quoted by P.D. Ouspensky]

" 'Imagination' is one of the principal sources of the wrong work of centers. Each center has its own form of imagination and daydreaming, but as a rule both the moving and the emotional centers make use of the thinking center which very readily places itself at their disposal for this purpose, because daydreaming corresponds to its own inclinations.

"Daydreaming is absolutely the opposite of 'useful' mental activity. 'Useful' in this case means activity directed towards a definite aim and undertaken for the sake of obtaining a definite result. Daydreaming does not pursue any aim, does not strive after any result. The motive for daydreaming always lies in the emotional or in the moving center. The actual process is carried on by the thinking center. The inclination to daydream is due partly to the laziness of the thinking center, that is, its attempts to avoid the efforts connected with work directed towards a definite aim and going in a definite direction, and partly to the tendency of the emotional and the moving centers to repeat to themselves, to keep alive or to recreate experiences, both pleasant and unpleasant, that have been previously lived through or 'imagined.'

"Daydreaming of disagreeable, morbid things is very characteristic of the unbalanced state of the human machine, After all, one can understand daydreaming of a pleasant kind and find logical justification for it. Daydreaming of an unpleasant character is an utter absurdity. And yet many people spend nine tenths of their lives in just such painful daydreams about misfortunes which may overtake them or their family, about illnesses they may contract or sufferings they will have to endure. Imagination and daydreaming are instances of the wrong work of the thinking center.

"Observation of the activity of imagination and daydreaming forms a very important part of self-study.

Habits

"The next object of self-observation must be habits in general. Every grown-up man consists wholly of habits, although he is often unaware of it and even denies having any habits at all. This can never be the case. All three centers are filled with habits and a man can never know himself until he has studied all his habits.

"The observation and the study of habits is particularly difficult because, in order to see and 'record' them, one must escape from them, free oneself from them, if only for a moment. So long as a man is governed by a particular habit, he does not observe it, but at the very first attempt, however feeble, to struggle against it, he feels it and notices it. Therefore in order to observe and study habits one must try to struggle against them. This opens up a practical method of self-observation.

"It has been said before that a man cannot change anything in himself, that he can only observe and 'record.' This is true. But it is also true that a man cannot observe and 'record' anything if he does not try to struggle with himself, that is, with his habits. This struggle cannot yield direct results, that is to say, it cannot lead to any change, especially to any permanent and lasting change. But it shows what is there. Without a struggle a man cannot see what he consists of. The struggle with small habits is very difficult and boring, but without it self-observation is impossible.

"Even at the first attempt to study the elementary activity of the moving center a man comes up against habits. For instance, a man may want to study his movements, may want to observe how he walks. But he will never succeed in doing so for more than a moment if he continues to walk in the usual way. But if he understands that his usual way of walking consists of a number of habits, for instance, of taking steps of a certain length, walking at a certain speed, and so on, and lie tries to alter them, that is, to walk faster or slower, to take bigger or smaller steps, he will be able to observe himself and to study his movements as he walks.

"If a man wants to observe himself when he is writing, he must take note of how he holds his pen and try to hold it in a different way from usual; observation will then become possible. In order to observe himself a man must try to walk not in his habitual way, he must sit in unaccustomed attitudes, he must stand when he is accustomed to sit, he must sit when he is accustomed to stand, and he must make with his left hand the movements he is accustomed to make with his right hand and vice versa. All this will enable him to observe himself and study the habits and associations of the moving center.

"In the sphere of the emotions it is very useful to try to struggle with the habit of giving immediate expression to all one's unpleasant emotions. Many people find it very difficult to refrain from expressing their feelings about bad weather. It is still more difficult for people not to express unpleasant emotions when they feel that something or someone is violating what they may conceive to be order or justice.

"Besides being a very good method for self-observation, the struggle against expressing unpleasant emotions has at the same time another significance. It is one of the few directions in which a man can change himself or his habits without creating other undesirable habits. Therefore self-observation and self-study must, from the first, be accompanied by the struggle against the expression of unpleasant emotions.

"If he carries out all these rules while he observes himself, a man will record a whole series of very important aspects of his being. To begin with he will record with unmistakable clearness the fact that his actions, thoughts, feelings, and words are the result of external influences and that nothing comes from himself. He will understand and see that he is in fact an automaton acting under the influences of external stimuli. He will feel his complete mechanicalness. Everything 'happens,' he cannot 'do' anything. He is a machine controlled by accidental shocks from outside. Each shock calls to the surface one of his I's. A new shock and that I disappears and a different one takes its place. Another small change in the environment and again there is a new I.

"A man will begin to understand that he has no control of himself whatever, that he does not know what he may say or do the next moment, he will begin to understand that he cannot answer for himself even for the shortest length of time. He will understand that if he remains the same and does nothing unexpected, it is simply because no unexpected outside changes are taking place. He will understand that his actions are entirely controlled by external conditions and he will be convinced that there is nothing permanent in him from which control could come, not a single permanent function, not a single permanent state."

Source: George I. Gurdjieff as quoted by P.D. Ouspensky, In Search of the Miraculous: Fragments of an Unknown Teaching, chapter 6, page 118-120 of pdf here: https://selfdefinition.org/gurdjieff/

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