Magia Blanca y Negra Franz Hartmann MD

La ciencia de la vida finita e infinita

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(1886)

Franz Hartmann, MD

Apéndice: Nueva guía del Sendero

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Para aquellos que desean seguir el camino práctico.

1. Todo es Uno.

2. Todo está en tí.

3. La vibración de la Unidad produce la multiplicidad de formas y actividades del universo.

4. Si examinas razonadamente esta multiplicidad deducirás:

5. Que la vida, energía y substancia son dualidad.

6. Que todo propende a volver a la Unidad.

7. Y que todo deseo y, por lo tanto, todo sufrimiento deriva de la dualidad.

8. Aspira a la iluminación.

9. La felicidad es resultado de los goces que proporciona el logro de la iluminación.

10. Trasciende el estado material.

11. Porque el sufrimiento dimana de los goces experimentados en el estado material.

12. En el camino que va desde la Unidad en movimiento hasta el reposo, se halla el estado material que forja tus ilusiones porque te parece estar en reposo. De aquí tus dudas, pues lo miras como objeto de sus deseos. El esfuerzo por la unificación de la dualidad es la única fuente de tu voluntad, de tus deseos y de los goces a cuyo resultado llamas sufrimiento.

13. La materia es la puerta que da acceso a la espiritualidad.

14. Todo ha de pasar por esta puerta.

15. También la vida es la puerta que da acceso a la espiritualidad.

16. Todo ha de pasar por esta puerta.

17. La prolongada estancia en la materia y la detención en el viaje de la vida retardan el logro de la espiritualidad y demoran la unificación de la dualidad.

18. Ejercítate en el poder que lo sutil tiene sobre lo denso.

19. Fija la atención en la conciencia sutil superior a la densa.

20. Transporta esta conciencia a todos los planos de tu ser.

21. Realza tu cuerpo hasta que sea capaz de pensar, oír y ver.

22. Hazlo dócil instrumento de tu conciencia y poderío resultantes del conocimiento del Uno y de la unificación de la dualidad.

23. Vence el dolor que todo esto te cueste.

24. Cuando en tu corazón oigas el divino lenguaje; cuando el Rey gobierne en tu interior; cuando hayas atravesado agua y fuego y el espíritu sea vida de tu sangre, podrás decir: Soy, voy y permanezco.


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