Las Paradojas de la Alta Ciencia

Éliphas Lévi

(1810-1875)

Éliphas Lévi

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La Paradoja 2 La libertad es la obediencia a la ley

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ALLÍ DÓNDE hay un espíritu de Dios hay libertad, dicen las Escrituras Santas.

Vos conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres, dijo Jesús el Cristo. Debemos escaparnos de la servidumbre de la letra a la libertad del espíritu, escuchamos al gran apóstol. [16:1] además que dice, fuiste adquirido por un gran precio, más hacer a los hombres esclavos. Somos los hijos y no los esclavos de Dios. Somos hermanos y no esclavos de Jesús el Cristo.

La ley ha sido hecha para el hombre y no el hombre para la ley, todavía dijo, el Maestro divino. La libertad es el fin de la existencia del hombre; es en el único que su derecho y su deber pueden ser reconciliados; en esto consiste su personalidad y autonomía, y este solo tomándolo lo hacen capaz y digno de la inmortalidad.

Para liberarse de la esclavitud de las pasiones, de la tiranía de los perjuicios, de los errores de la ignorancia, de los males del temor, y las inquietudes del deseo, es el trabajo de la vida.

Es una cuestión de ser o no ser. El hombre libre es solo un hombre; los esclavos son animales o niños.

San Agustín resume la ley entera en esta enunciación de castigo: "ama, y haga lo que desee." [18:1]

[18:1. pero se añade en algunas palabras: "a condición de que no hacer nada contrario a los mandatos de la iglesia." —O.E.]

El hombre libre puede no desear nada pero el es quién es bueno, porque todos los hombres malos son unos esclavos.

Después del espíritu de nuestros símbolos (de católico), la libertad del hombre es la gran obra de Dios; para esto permite a un infierno ser cavado afuera, y a la sombra horrible del demonio que hasta hay que elevar al cielo. Es para esto que en la quietud más que majestuosa de la divinidad prefiere los dolores de la humanidad maldita. Dios aspira a la cruz del malhechor y voluntades, para no ser un déspota que maltrata la omnipotencia, para conquistar, por el sufrimiento, el derecho de perdonar la rebelión. La mujer fue audaz, deseó saber; el hombre fue sublime se le atrevió a amar; y Dios, que mientras admira impresiona, parece haberse vuelto celoso de la paciencia de sus hijos.

Todo es una revelación, poética y esotérica; todo esto se produjo en el espíritu humano y en el corazón humano. El hombre se siente su dignidad elevada cuando quiere ser libre; el buitre eterno puede desgarrar el hígado de Prometeo, pero el coraje de la gran víctima renace y jamás se desarrolla con sentido audaz. Júpiter mismo venga, pero teme, y destronará Júpiter y se probará más a Dios que él, que dará la sangre de su corazón entero para curar las heridas de Prometeo, y vendrá para sufrir en su lugar.

La emancipación, la libertad, esta es la palabra final de los símbolos. Jesús descendió al infierno para matar la esclavitud de la muerte, y en la que volvía a crecer hacia lo sutil a ser arrastrado después de la cautividad, prisionero.

Un día, sólo la muerte habrá muerto; todas las maldiciones serán malditas, y sola la maldición condenada, y el espíritu de la luz que desea que todos los hombres deben ser salvados, todo lleva a un conocimiento de la verdad, Dios - que retorna luego en misa(mies, pan) a todos los seres humanos responsables del pecado simple, puede otorgar el perdón todos a causa de los méritos de uno - Dios causará el bien para triunfar, y el mal será destruido.

El momento vendrá cuando se le realizará que no hay ninguna libertad verdadera sin religión, ninguna verdad de la religión sin libertad, pero actualmente la religión y la libertad parecen mutuamente excluirse y luchar una contra otra. Como la religión, la libertad tiene sus mártires, y la libertad negará la autoridad a condición de que la iglesia niegue los derechos de la libertad.

"¿Debe concedernos a los hombres la libertad de opinión?" Les pidió a nuestros médicos, y Roma decidió en negarla, pero simplemente medios que la iglesia no repudia el sentido de los que le escuchan a ella.

La libertad no es dada, es cogida, o más bien la naturaleza nos la da por la ayuda de la ciencia; para pedir si se debería permitirles a los hombres, los hombres verdaderos, la libertad de opinión, se es como si se pida si deberíamos permitirles una cabeza y un corazón. ¿ Acaso Galilea, hasta después de que hubiera retirado sus demostraciones instruidas, no supo que la tierra había girado? ¿ La civilización girará hacia a tras, porque hay un dogma? ¿ El papa debería prohibirnos proceder? Saludemos al papa y caminemos siempre. Si el padre santo desea hacer, nos oyen a él, él deben en el movimiento arriba a su vuelta; es de dedicación exclusiva para que el pastor se levante cuando su rebaño se va lejos. ¡ Tomada! Aproximadamente indicará, su posición como católico no te permite hablar así.

¡ Si la autoridad legítima me impone el silencio yo tengo mi lengua, pero la tierra gira la conciencia es inviolable, porque es divina, y está en la verdad que esto que es esencialmente y absolutamente, liberar en casa del hombre. ¿ Para aparte de la conciencia dónde puede una realización absoluta concreta del hallazgo de esta libertad ideal? Desde su cuna el hombre está sometido a las necesidades tiránicas, y, como él o, como puede, debe sostener durante toda su vida esta cadena de los empeños que la sociedad y la naturaleza se pasan imponiéndole. La verdad y la justicia son las maestras austeras, y el amor es un déspota, a menudo cruel. Para él que no es rico tiene las necesidades de la existencia; no hay ninguna alternativa entre el yugo del trabajo y sostén de trabajo la miseria. [21:1] Los que se llaman los poderosos y los felices del mundo tienen otros enemigos y otras cadenas; si verdadero es lo que Alejandro el grande casi envidiado media de locura y de indiferencia cínica de Diógenes; pero Diógenes y Alejandro eran ambos extremos de la vanidad paradójica; eran los dos los esclavos de su orgullo, y no eran hombres libres.

La libertad es el placer pleno de todos estos derechos que no sugieren un deber. Está por el cumplimiento del deber que derechos son adquiridos y preservados. El hombre tiene el derecho a hacer su deber porque es encadenado para preservar sus derechos. En el Individuo la devoción es solamente una sublimación del deber, y es la inmensa mayoría subliman todas los deberes. Un hombre puede consagrársele al otro, pero no ser su esclavo; puede pignorar su libertad, pero no puede enajenarla sin especie de suicidio moral. Un hombre puede consagrarle su vida al Triunfo de un ideal, pero reservarse siempre el derecho de la expansión mental y a una devoción a más digno objeto. Un voto perpetuo es una afirmación de lo absoluto en el semejante, del conocimiento en la ignorancia, de lo inmutable en el perecedero , de la contradicción en todas las cosas. Es, pues, un atractivo, alguno y, porque es impetuoso y absurdo y a se arrepiente (y retirarse de él) cuando se realiza su locura, simplemente no se es un justo, por un deber.

Es verdad que la iglesia, cuyas decisiones en los sujetos de la fe deben ser respetadas por todos los católicos, aprueba votos perpetuos; pero es solamente cuando son el resultado de gracia sobre natural. [22:1] Tales votos están vacío antes la naturaleza, pero en el orden sobre natural son consagrados e inviolables. [22:2]

[22:2. Verdaderamente —O.E.]

El matrimonio también es un compromiso perpetuo que la naturaleza no siempre ratifica. Por consiguiente sigue también la severidad justa pero inútil de la moralidad y del deterioro de las costumbres. Por consiguiente sigue el contraste perpetuo de las lágrimas y la sangre de la tragedia conyugal, y la alegría inagotable de los cuentos y de comedia. Moisés es terrible cuando baja del monte Sinaí con cuernos; ¿ pero por qué tiene cuernos? Ya que era un hombre casado, [22:3] posiblemente respondera un indecente ¡ Gaulle, y porque estuvo ausente durante cuarenta noches del lecho conyugal! La vieja broma no escatima nada.

Los dos más grandes libre pensadores que el mundo supo eran Rabelais y Lafontaine, estos dos maestros pasados por el espíritu y el humor. [23:1] Los dos por otra parte, católicos buenos y liberados de cualquier sospecha de herejía.

Rabelais había tomado votos religiosos y tuvo la habilidad para ser tolerado por el papa. Lafontaine estuvo casado, y no vivió con su esposa; ¡ pero qué ejemplo de magos! ¡ Qué apóstoles de la verdad franca y pura! El trabajo de Rabelais es la Biblia del sentido común y del ingenio infalible; Lafontaine es Evangelio de la naturaleza. Rabelais oficiaba la misa, y si Lafontaine había vivido en su tiempo sin duda alguna asistiría en esta leyendo las profecías de Baruch.

Debemos hacer a lo que deseamos, cuando deseamos lo que debemos. ¡ Es la ley de la libertad! En otros términos, cada hombre tiene el derecho a hacer su deber, pero el primer deber del hombre es determinado en el primer mandamiento de Decálogo.

El culto vuestro de adorar a un solo Dios, y que vosotros solamente obedeces adorándole. [24:1]

Y Jesús que ampliaba este precepto, hasta el punto de dar a su explicación un carácter paradójico, no vaciló en añadir: no llamarás a nadie en este señor o padre de la gente; es solamente su padre, su señor, y es su Dios. [24:2, A]

[24:2. Dios de, o bien —O.E.]

[A. Mateo 23:9.]

Y San Juan, el íntimo confidente de pensamientos de Jesús, nos enseña que Dios es la palabra, o razón, " y la palabra era Dios. "

Por consiguiente tenemos y debemos tomar por la razón suprema solamente, a la palabra que habla.

Pero la palabra, añade San Juan, "era la luz verdadera que ilumina a cada hombre este viene a este mundo."

Jesús el Cristo dijo: soy el principio que habla. [24:3]

[24:3. en esto y muchos de otros casos, las palabras de la versión inglesa autorizada difiere. Pero el sentido es generalmente idéntico.]

Y cada hombre que habla según la razón puede decir, "soy la razón." Y debemos hacer y evitar lo que prescribe, porque la voluntad de la razón reina por encima del capricho del hombre. El capricho es la elección de los necios. Podemos seleccionar y escoger donde a los necios comprenden, pero no en el caso del deber que se nos impone, y que somos obligados a aceptar y hacer.

El deber atropella al que procura evitarlo, pero eso adelante con amor él que le cumple.

Y la voluntad a lo que amamos, es la voluntad de Dios. [25:1] Y cuando la voluntad del hombre es idéntica a la voluntad divina, [25.2] se vuelve omnipotente.

[25:1. o cual voluntad de la verdad y del deber —O.E.]

[25:2. voluntad de - la fuerza de Akasic —O.E.]

Entonces el caso es que los milagros de la fe son cumplidos; podamos entonces nosotros mandamos a las montañas moverse, y los árboles frutales para trasplantarse en el mar - las palabras de nuestro salvador que no deben ser tomadas en su sentido literal.

La palabra de la razón es eficaz, porque quiere los fines y determina los medios. Está seguro que ni las montañas ni los árboles le quitarán de su propia armonía. La fuerza maniobra la materia, y el pensamiento dirige la fuerza. La fe se sirve del conocimiento, y el conocimiento dirige la fe.

Dios mismo puede no puede hacer nada opuesto a la razón, que es la ley de la justicia, porque es el juez, la ley y la razón son Dios mismo.

Dios no detiene a el sol y a la luna, para permitirle a Josué masacrar a ciertos Cananeos, y el anuncio de tal milagro puede ser solamente una figura simbólica de discurso de la poesía oriental.

Dios no rechaza pueblo luego al que él ha escogido, y no cambia su religión luego que lo ha dado como eterno.

Los encargos arbitrarios, los favores, los privilegios, la cólera, la negación, el perdón, pertenecen solamente a la debilidad del hombre.

Pero para incitar a niños gradualmente a comprender la razón, es necesaria a veces para echar por encima de ella una especie de locura.

La infancia es naturalmente idiota; debe tener sus historias absurdas y sus juguetes sensacionales. Debe tener sus muñecas automáticas, sus animales que se desplazan por el mecanismo. Es verdad que romperá muy pronto a estos últimos para ver lo que esta dentro de ellos.

Y así rompe la humanidad después de todo todas sus religiones infantiles. La religión verdadera es la religión eterna.

La piedad verdadera es la piedad que es independiente. La fe verdadera es la fe absoluta que explica todos los símbolos y desplaza sobre todo dogmas. Dios verdadero es Dios de la razón, y su culto verdadero es amor y libertad.

Los cristianos tenían razón rompiendo a los ídolos, porque los hombres insistieron para forzarles por adorar a estos últimos. Los protestantes tenían razón pataleando bajo el pie, y quemando las imágenes de los santos porque, por forzarlos adorar a estos últimos, los hombres quemaron a los protestantes mismos.

¿Sin embargo aquel quién es más divino que los grandes trabajos de Phidias y de las vírgenes de Rafael?

El culto de las imágenes, no le es el culto del arte, y no era la bella religión de los griegos solamente ¿ Las formas más graciosas y más espléndidas de la religión universal?

Verdaderamente adoro la majestad divina ante el Júpiter de Phidias, la belleza inmortal en la Venus de Milo, la divinidad del hombre en el Cristo de Miguel Ángel, él sueña con el cielo en el paraíso de Fray Angélico.

¡ Pero si para forzármele al culto de uno o a otro de estos últimos, me muestras andamiajes o pilas de quemados despreciaría al verdugo y daría la espalda al ídolo! ¡ Oh Locura de la tiranía humana!

En Francia, en el mismo país cuyo nombre hasta significa la libertad, levantaron los andamiajes antes del ídolo de la libertad misma.

Sin embargo Robespierre y Marat maldijeron a los inquisidores porque los inquisidores habían maldecido a Nerón y Diocleciano, y Marat y Robespierre han sido malditos en su cumbre por más difuntos asesinados, y la libertad permanece siempre como una paradoja sangrienta, sacrificios exigentes del ídolo.

Este día el mundo continua como un gran manicomio. ¡ Los números cogieron uno, decirle, " adorar mi botón, o te quemo! "

¡ Si el hombre qué cayó en sus garras era hábil, hizo para considerar de adorar el botón, y posiblemente hacía esto ni un hipócrita ni un idolatra [27:1], pero su víctima es un compañero sin astucia, que toma la cosa, con seriedad triste, les resiste, y está bien su martirio!

[27:1. ¡ Un digno hijo de Loyola! —O.E.]

El hastió que hereda de la corrupción conduce a los hombres a la locura del suicidio, y las orgías de Decadencia han sido encadenadas a la extremidad fatalmente en la epidemia del martirio. Las jóvenes mujeres en estos días saltaron a la pila ardiente en cuanto a un baile; las madres encaprichadas arrastraron a sus niños en la primera infancia a la matanza. Verdugos, cansados de matar, puestos bajo sus hachas y rezados por la muerte. " Quitar su cuello erguido, " les escribió Tertuliano a las mujeres cristianas, " y hace el sitio para el sable de los verdugos. " Los niños jugaron al martirio, y eran los fragmentos vistos del candente hierro que hay que colocar sobre su mano. La crueldad romana provocó una reacción, y el gusto por la tortura mientras que una exposición creaba un deseo de probarlo como nueva sensación.

¿ Polygnotus y Nearchus, interrumpiendo una ceremonia religiosa y derribando los altares de la patria antes de un pueblo horrorizado, parecen haber actuado como seres razonables? ¿ Aquel quién entonces? ¿ San Pablo no se apoyó en premisa que la locura de la cruz? ¿ Y Jesús mismo, no hizo una perturbación en el templo de Jerusalén? Era Dios, callad me dirá. Así como esto sea, pero al hablar humanamente su conducta era extremadamente irregular y muy imprudente, y tú estaría de acuerdo conmigo en este punto si te atrevieras.

¿ Es legal bajo el pretexto que se es Dios que ser menos prudente que un hombre sabio? Es lo que se tiene, si no el derecho, por lo menos la inclinación de inquirir; por lo menos si se aceptaba el evangelio como historia. Pero son más que esto; son preceptos y símbolos. Dios condena el comercio en cosas santas; no tendrá el tráfico en su templo, y los vendedores merecen ser conducidos de ahí con golpes de flagelo; sus tiendas deberían ser derribadas, pisoteado su dinero bajo el pie. Es todo lo que la leyenda (o si tú Santo Evangelio) vendedores conducidos por el templo significa; cimbré y tengo mi paz. [29:1]

Todo es bello en nuestra religión cuando se sabe comprenderla. Toda nuestra religión es verdadera, y hasta me atrevería a decir que cada religión es verdadera, independientemente de las omisiones, las transposiciones, significados falsos, conjeturas impetuosas, adiciones, ensoñaciones y malentendidos. Es lo que los libre pensadores deben por fin darse cuenta si no desean ser para luchar jamás contra la una de las fuerzas más enérgicas de la naturaleza humana, el invencible quieren creer dentro, y adoran algo en el infinito, y tener confianza en una humanidad más grande a una cierta consideración que la naturaleza, con el fin de levantarse hacia esto, y jamás volverse más pura en él, con el fin de conquistar y reinar por él.

Voltaire no deseó destruir la religión, sino deseó devolverla al Deísmo puro. Su divisa era: " Dios y libertad. " Él, el que se considero un poeta, pero no comprendió nada de la gran épica de los símbolos, que comienza a partir de las fuerzas errantes [29:2] a Llegar a la inteligencia y la libertad, los sellos sobre el sol, el fuego sagrado de Zoroastro, permite su robo por Prometeo como provocación para los pernos de Jove, adora la fuerza que encadena a los pies de la belleza, atraviesa el dominio espléndido y casi infinito de los sueños gloriosos, y finalmente cumple su síntesis en la realidad del hombre.

Dios no es más el gigante, invisible, fantástico, solitario, escondido en las profundidades insondables del cielo, es entre nosotros, es en nosotros, fue nacido de la mujer, es un bebé del que los gritos del recién nacido recibimos noticias, una juventud que piensa y ama, un proscrito que lucha y sufre, un pensador libre que protesta, un reformador quién conduce fuera a los compradores y a vendedores en el lugar santo, un maldito que bendice, y levanta a los muertos, el hombre puro que perdona a la mujer adúltera, el médico que cura, pero igual el hombre enfermo que espera, el paralítico que surge y camina, el ciego que abre sus ojos.

¿ Otros son míos, dijeron al salvador, y él que me ve, también ve a mi padre, todo que es hecho a los menores a ellos estos me es hecho, y Dios es en mí, porque soy en él el hecho habla solamente de personas escogidas por la senda bendita por Abraham? ¡No! Por eso He bendito también el buen Samaritano, al centurión, a la mujer de Tierra de Canáan, y el rebaño inmenso de naciones que espera a la vez cosechar. Así él el que les da el pan a los pobres, Da el pan a Dios; él que consuela a una víctima, Un Dios le consuela; él el que bendice a un infiel, le bendice Dios; el que hiere a un hombre, hiere a Dios; él el que maldice a un hombre, maldice a Dios; el que masacra a un hombre, comete Deicidio.

¿ Es ello lo que Jesús le habría pensado del sacerdote y el Levita sin piedad que excomulgaría y condenaría a la muerte al buen Samaritano como hombre cismático y al herido de Jericó para haber recibido con gratitud la ayuda y el cuidado de un infiel? ¿ Quien en su juicio debe ser sobre estos inquisidores que a Dios encarcelaron, torturaron y quemaron vivos? Pero el Dios de estos hombres era el diablo, y su religión era la del Anticristo. El hombre no tiene ningún derecho a matar al hombre, excepto en la defensa legítima. [31:1]

Dejar a su Dios la búsqueda en especie, debámosle adorar en el espíritu y en la verdad, amemos y sirvámosle en la humanidad. Es la religión, eterna y definitiva.

[32:1. Unicamente lo que fuere que hagamos nos dejó llamar cosas por sus nombres correctos, " Pas de Demi inconnues. —O.E.]

Y cuando el guía de la familia humana entra en este camino, podremos decir con Voltaire: " Dios es la libertad, " pero el hombre comprenderá a Dios, y merecerá ser libre.

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