La Nube Sobre el Santuario

Karl Von Eckartshausen

(1752-1803)

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Karl von Eckartshausen

Prólogo

por Frater Lucis Fiducius

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Nota: Este breve prólogo es tomado de un documento encontrado en Scribd.Com, una edición diferente de este texto que se presenta aquí. La versión en Scribd se presenta con comentarios cada pocos párrafos. La versión presentada aquí es de una edición en español escaneada por Google y disponible en varios formatos en Archive.Org. Una larga introducción en inglés por A.E. Waite aparece en la página aquí: ../cloud../introduction-by-waite.htm

El gran místico alemán, KARL VON ECKARTSHAUSEN, a quien nuestra Orden de los Fratres Lucis honra como a su Gran Maestro Espiritual, nació en el Castillo de Maimbhausen en Bavaria, el 28 de junio de 1752, y falleció el 13 de mayo de 1813 a los 61 años de edad. Autor de casi setenta obras que abarcan todos los temas del drama, la religión, el arte, la historia y las ciencias místicas y ocultas, es un autor que permanece inexplicablemente sin traducir al español. Solamente dos obras han logrado ver la luz en nuestro idioma: "La Nube sobre el Santuario", considerada su Obra Maestra, para instrucción de los Iniciados en los Misterios de la Disciplina Arcani, y "Dios es el Amor más puro", dedicado a los estudiantes devocionales.

El presente libro está dividido en seis "Cartas", dirigidas a una hipotética "Sociedad de los Elegidos", o "Comunidad Iluminada", o "Iglesia Interior". Afirmamos que esta organización espiritual de la que habla Eckartshausen, no se corresponde con ninguna Orden o Fraternidad material, existente a la fecha de su publicación. Mas bien se trata de un símbolo de los más altos ideales espirituales a los que aspiran los Caminantes en el Sendero de Realización. Podríamos hacer una comparación entre esta "Sociedad de los Elegidos", con la "Fraternidad de los Rosacruces" que dio a conocer Joan Valentín Andrea en el Siglo XVII. Karl Von Eckartshausen fue un Adepto Rosacruz, hecho reconocible por su alto grado de espiritualidad, volcado en sus libros. Muy pocos son los hombres que podemos reconocer como Caballeros Rosacruces. Eckartshausen es uno de ellos. Sin duda, una gran Luz inspiradora para las generaciones futuras, y para las organizaciones esotéricas, masónicas, martinistas, y en general, las que se reconocen espiritualistas.

Estas CARTAS son muy importantes. Han sido escritas por un Iniciado para que meditemos y profundicemos en su significado. Fueron escritas para divulgar y ocultar. Para hacer público y mantener en secreto. El vulgo puede leerlas sin entender nada. El buscador sincero encontrará claves que lo llevarán a las puertas de alguna Fraternidad. Los Iniciados se regocijan con su lectura, reflexionando en su contenido. Alguno preguntará, ¿porqué el secreto? ¿Qué es lo que se oculta? ¡Ingenuo! ¡NO HAY SECRETO! ¡NADA SE OCULTA! Es porque su sensorium interior no está capacitado para ver la Luz, es que piensa que se le oculta algo. Es como un hombre caminando a la luz del día, cubiertos sus ojos por una venda, que él mismo no desea o peor aún, que no sabe que puede quitársela de encima con un simple movimiento. ¡Y en su ingenuidad preguntara qué es lo que se le oculta que no puede ver! Y al explicarle que debe quitarse por sí mismo esa venda, no lo entiende. Dejemos pues a los tontos y profanos deambular eternamente alrededor del Umbral, hasta que se decidan a entrar.

Para ellos es la NUBE SOBRE EL SANTUARIO. Pues la Nube de su ignorancia les impide ver el Templo.

Para los Iniciados es el SANTUARIO BAJO LA NUBE. Pues ellos han sido acogidos en el Templo.

El Santuario es el Templo donde reside la Verdad. Sabemos que el cuerpo humano es el Templo del Alma, y que el Alma residente es parte del Alma Universal. El Templo está oscurecido por los nubarrones, una gran nube flota sobre él. Cuando hablamos de una Nube, es la de la ignorancia y del fanatismo. Esa gran nube impide conocer los resplandores del Templo de la Verdad. Como neófitos somos igual que esas figuras que se observan en las escalinatas: se preguntan y dialogan entre ellas si les conviene entrar al Templo. Son profanos cuyas mentes están oscurecidas por la nube que hemos mencionado. Sin embargo hemos dicho que el Templo está allí, sólo es necesario tender la mano y tomar la decisión de acercarse a él. Muchos neófitos se han preguntado luego de ingresar, ¿cómo no se dieron cuenta antes? ¿cómo pudieron ser tan ciegos? La Nube sobre el Santuario está compuesta por ignorancia y fanatismo. La ignorancia es madre del fanatismo, así como el conocimiento es padre de la tolerancia. El cuadro descripto nos muestra aquello que debemos superar para llegar al Santuario.

—Frater Lucis Fiducius

 

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