El rol del celibato en la vida espiritual

Una entrevista con Swami Chidananda Saraswati

© The Divine Life Trust Society

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Swami Chidananda Saraswati

Introducción

por Bill Eilers y Susan Eilers

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La versión en español de esta entrevista proviene de un artículo de la revista "What is Enlightenment?" (¿Qué es la iluminación?), mientras que la versión en inglés proviene del sitio web de Divine Life.

Nacido en India del Sur en 1916, el hijo mayor de una familia de brahmanes ortodoxos, Swami Chidananda fue inspirado  a una edad temprana por los cantos devocionales y las historias de las escrituras hindúes. Durante sus años de universidad, las vidas y enseñanzas de santos modernos como Sri Ramakrishna, Swami Vivekananda, Ramana Maharshi y Swami Ramdas, despertaron en él una fuerte aspiración por la vida espiritual. En 1943 se unió al ashram del renombrado santo y sabio Swami Sivananda, el fundador de la Divine Life Society, cuyos apasionados escritos espirituales lo habían cautivado desde hacía mucho tiempo. El ashram de Sivananda, que por ese entonces consistía sólo de unos pocos edificios, estaba ubicado en los bancos del Ganges, en las faldas de los Himalayas cerca de Rishikesh, India. Durante ese periodo de su vida, Swami Chidananda, entre otras actividades, dio conferencias, atendió a visitantes del ashram, y sirvió a los enfermos, expresando lo que se convertiría en una preocupación de por vida por el bienestar de los leprosos. Tarde en 1959, fue enviado por Swami Sivananda en un tour internacional de enseñanza, y eventualmente le sucedió como presidente de la Divine Life Society luego de que Sivananda falleciera en 1963. La vida de Swami Chidananda ha sido desde entonces de casi continuos viajes, tanto dentro como fuera de India, en la causa del objetivo central de la Divine Life Society: la diseminación del conocimiento espiritual.

[Aquí se eliminan algunos detalles sobre la logística de la entrevista.]

Cuando Andrew Cohen [Fundador de esta publicación, "What is Enlightenment?"] telefoneó desde Australia y nos preguntó si podíamos entrevistar a Swami Chidananda respecto al rol del celibato en la vida espiritual, nuestra primera reacción fue: "¿Cómo va Swamiji a hacerse del tiempo necesario?" Pero nuestra segunda reacción fue que, si había en el mundo alguien con entendimiento práctico del celibato, ese era precisamente Swamiji, y por lo tanto debíamos hacer la solicitud.

Así, cuando Swamiji regresó al ashram unos días después por cinco días para la adoración de Navaratri, le entregaron nuestra solicitud escrita. Esa noche, después del satsang (una reunión con un maestro espiritual), se volvió hacia mí y me dijo que, como no le sería posible hacerse el tiempo durante los próximos días, si no nos resultaba inconveniente, podríamos reunirnos con él en un par de semanas cerca de Delhi. El lugar era una casa de campo que se le había pedido inaugurar oficialmente y bendecir, y donde pasaríamos unos días descansando. Nosotros accedimos de inmediato, y así, hacia fines de octubre, durante cuatro días completos, no sólo tuvimos un tiempo para compartir informalmente con él, sino que además nos las arreglamos para grabar cinco horas de conversación sobre el tema de este número de What is Enlightenment?

Nuestra entrevista se suponía que comenzaría ya avanzada la mañana del primer día, pero Swamiji estaba exhausto, así que lo vimos por primera vez cuando se nos unió en una caminata al atardecer. Mientras caminábamos lentamente a lo largo del sendero campestre, nos topamos con un cuidador apostado en una reja. Swamiji se detuvo y tuvo con él una conversación de quince minutos. No comprendimos la mayor parte de la plática en Hindi, pero nos dimos cuenta de que estaba indagando acerca de la familia del cuidador y de su lugar de residencia. Al avanzar, vimos que otra vida había sido tocada por quien aún es en su corazón un monje sencillo, cuyo propósito en la vida es hacer tanto bien como sea posible, a tantas personas como pueda.

... Cuando regresamos de nuestra caminata e íbamos subiendo los peldaños, Swamiji se volvió hacia nosotros y dijo: "El tema del brahmacharya, o celibato, o auto restricción, no necesariamente tiene en la sociedad Hindú conexión con la vida espiritual o sadhana (práctica espiritual), o con la auto realización. No es normalmente discutida o recomendada sólo con un afán de promover la vida espiritual." Cuando ya habíamos subido la escalera y lo seguimos a su habitación, Swamiji continuó, describiendo la vida social tradicional de los Hindúes y cómo esta se relaciona con el tema del brahmacharya y la vida sexual, para que pudiéramos comprender el contexto amplio en que el brahmacharya es visto en la tradición Hindú.

En la antigua India, nos explicó, la vida de una persona se consideraba como un período de cien años, divididos en cuatro etapas. La primera etapa era la del estudiante, o etapa del brahmacharya, en que se esperaba que los jóvenes estudiaran con ahínco, cultivaran bien su cuerpo, y se prepararan en todos los aspectos para su futura vida adulta. Durante esta etapa se esperaba que observaran un estricto celibato.

La segunda etapa era la del cabeza de familia, en que el ejercicio de la facultad sexual se daba por hecho y era reconocido como una parte legítima de la vida humana; era considerado como un deber fundamental de la familia el ofrecer progenie para formar la siguiente generación. Swamiji prosiguió: "Por supuesto, su práctica no debía ser desmedida; de otra forma, sería degradante. Pero recibía total aprobación social.

"La tercera etapa de la vida era la de retiro, cuando la pareja traspasaba a los hijos la carga de ganarse la vida y volvían sus mentes a cosas más elevadas," Swamiji explicó. "Aquí otra vez se comienza a practicar el brahmacharya como parte del sadhana.

"Luego, durante la cuarta etapa, la vida completa debía ser dedicada a Dios. Uno se convertía en sannyasin, o monje, y entonces por supuesto el celibato era automático. Puedes ver entonces que el concepto de brahmacharya era parte importante de la tradición social de la India Hindú. En su sentido más acotado, brahmacharya significaba completo celibato, pero en su sentido más amplio, como se aplicaba a la vida de un cabeza de familia, significaba auto control, no abusar de la función sexual, y ser estrictamente fiel a la pareja."

Nuestra conversación luego derivó en el rol de las prácticas espirituales y cómo estas ayudan a elevar la conciencia al promover las tendencias más excelsas dentro de nosotros. "La gran, gran mayoría de los seres humanos son sólo animales humanos," dijo Swamiji. "Están totalmente enraizados en la conciencia corporal. No tienen idea alguna de ser algo más, algo diferente. Incluso su función mental es instintiva. Todo es una mera reacción a lo que les sucede, no un ejercicio intencionado e independiente de su facultad mental. No tienen tiempo para eso. Desde el momento en que se levantan, están absorbidos por sus actividades diarias.

"Y de lo que se trata toda la vida espiritual," continuó, "es de una gradual eliminación, erradicación, del animal interior, y del refinamiento o purificación y de la educación de la naturaleza humana en su totalidad, de manera que pierda su movimiento hacia cualquier dirección y comience a tomar una dirección vertical ascendente. Una vez que la naturaleza humana recibe un empuje hacia arriba, uno simultáneamente comienza a despertar la Divinidad dormida con la ayuda de sus prácticas espirituales. Si uno sabe que el proceso espiritual, la vida espiritual, es la eliminación de lo animal, el refinamiento y la redirección de lo humano, y el despertar y el despliegue de lo Divino, entonces todas las prácticas espirituales, incluyendo el rol que el brahmacharya juega, caen en su lugar correcto."

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Swamiji parecía haber disfrutado nuestra primera conversación. Sonrió y dijo: "Así que debemos agradecer a Andrew Cohen, pues en el fondo él está detrás de todo esto, es la raíz de todo esto. Mañana empezaremos a discutir las preguntas una por una."

Nuestros diálogos durante los días siguientes revelaron un lado de Swamiji que no es a menudo visible. Normalmente uno ve en él lo que uno esperaría de un santo – santidad, dulzura, alegría, constante consideración por los demás, belleza de movimiento, y una presencia que hace sentir sutilmente en los corazones de aquellos que se cruzan por su camino. La siguiente entrevista aquello de lo que un santo está verdaderamente hecho. Ayuda a completar el cuadro.

Los canadienses Bill Eilers y Susan Eilers (Swami Atmaswarupananda y Swami Amritarupananda) son hace tiempo residentes del Sivananda Ashram y ambos han tomado los votos monásticos de por vida. Entre otras actividades, trabajan juntos como equipo para preparar las enseñanzas de Swami Chidananda para su publicación.

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