El rol del celibato en la vida espiritual

Una entrevista con Swami Chidananda Saraswati

© The Divine Life Trust Society

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Swami Chidananda Saraswati

Parte 4 La clave para el éxito

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Pregunta: ¿Cuál es la clave para el éxito en el brahmacharya?

Swami Chidananda: ¡Se trata de cómo tú lo veas!

Antes que todo, es como tú lo comprendas. Brahmacharya es el encauzamiento del potencial básico y esencial de la energía universal que hay en cada individuo, hacia un propósito y provecho superiores. Es el aspecto individualizado o microcósmico del poder cósmico ilimitado, infinito, primordial de aquel aspecto microcósmico o dinámico de la realidad no dual. Como sabes, el aspecto estático es brahman, que es la realidad trascendental, no dual. Y el aspecto cinético o dinámico es lo mismo, pero en manifestación o expresión, en movimiento.

El aspecto individualizado de este poder primordial, presente en todos los seres, es este potencial para la inquebrantable continuidad de la existencia. Este potencial está prácticamente en todas partes. El que estés en una posición para describirlo y definirlo o explicarlo en términos de la física moderna o la química, no altera la esencia metafísica o filosófica de su verdadera naturaleza. Físicamente puedes explicarlo en términos de presión, etc., pero eso sólo es una explicación de algo que ya es un proceso en curso, un proceso de continuo ser y transformación, ser y transformación. Este poder creativo está presente en todo el reino botánico y en todo el reino animal. Es esto lo que se manifiesta como diferentes fuerzas en el ser humano – el poder de actuar, el poder de pensar, la habilidad de ver, oír, oler, gustar, digerir, respirar – todo. Y esto es lo que está igualmente presente en ambos sexos como energía sexual. Por lo tanto, siendo esta la llave para la vida, uno puede imaginar su importancia y su valor.

Si uno es capaz de entenderlo así – realizar su real naturaleza y cósmica en tanto aspecto microcósmico de shakti o poder cósmico – uno toma una actitud de reverencia frente al brahmacharya. No es algo para ser botado como quien lanza un escupo. Una persona bien puede gastar sus pesos y centavos, pero si tiene monedas de oro, no se separará tan fácilmente de ellas. Entonces, la reverencia es fruto de esta comprensión. Aún más, el aspirante reconoce y ve claramente que "Hay algo muy importante que debo hacer. Hay una gran meta que debo alcanzar, y necesito toda la energía de la que dispongo para inyectarla en mi búsqueda espiritual. No puedo darme el lujo de desviarla hacia otros objetivos inferiores.". Como Swami Krishnananda solía decir, "Es mejor apuntar a un león y fallarle que apuntar a un chacal y dar en el blanco."

Así, la primera clave para el éxito en el brahmacharya es reconocer y comprender la naturaleza sagrada y preciosa del potencial energético que uno tiene. Cuando uno se da cuenta de que debe conservarlo, preservarlo y dirigirlo hacia el más elevado de todos los propósitos, entonces uno adquiere el deseo de ser un brahmachari, puesto que lo ve como un proceso sumamente positivo.

La segunda clave para el éxito, y una manera de ver tanto el brahmacharya como la función sexual, es aún más fundamental y constituye uno de los dos factores que personalmente he utilizado. Se trata de percibir claramente que aquello que llaman órgano sexual masculino no es un órgano sexual. Es sólo un conducto urinario. Eso es lo que es, y esa es su principal función desde que el niño sale del vientre materno hasta que muere.

De hecho, si te fijas, el sexo no está en esa parte de nuestra anatomía en absoluto. El sexo no está en el órgano urinario; el sexo está en la mente de las personas. Entonces, es una cuestión de actitud mental. Si estás convencido y entrenas tu mente para pensar en ello de una manera sana y racional – que es sólo un canal eliminatorio; que su principal propósito no es aquel que domina al mundo y lo vuelve loco -, entonces ya estás libre de él. Ya no te obsesiona más, porque no piensas en él de la forma en que a la mayoría de la infortunada sociedad humana se le ha hecho concebirlo.

Cuando piensas en ello, la principal función del acto sexual es el indispensable y mucho más importante proceso de la procreación. En un sentido metafísico, el esposo y la esposa están cooperando con el Creador para perpetuar la especie de manera que la creación subsista. Esa es su verdadera función, no la experiencia de placer que la acompaña; eso es algo secundario. ¿Entonces por qué esta función se hizo tan placentera? Tenía que ser así. La función procreadora, la perpetuación de la especie, debía realizarse a través del acto sexual, y si no se le combinaba con una súper experiencia de placer y goce, nadie se entregaría a ella y su propósito sería anulado.

[ fin ]

 

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