El rol del celibato en la vida espiritual

Una entrevista con Swami Chidananda Saraswati

© The Divine Life Trust Society

device width goes here

Swami Chidananda Saraswati

Parte 3 Tantra

This page in English: celibacy-part-3.htm

Pregunta: El Tantra, o práctica de la "sexualidad sagrada", se ha vuelto muy popular en Occidente. ¿Usted cree que esas enseñanzas ofrecen un auténtico camino espiritual?

Swami Chidananda: No, no creo que lo hagan. ¿Por qué? Por la fragilidad humana, por su debilidad. La mente humana está hecha de tal manera que siempre tiende a tomar el sendero con menos obstáculos. Siempre quiere el camino fácil.

El Tantra es un acercamiento a Dios a través de todos los tipos de goce sensual. Todo es ofrecido a Dios y por lo tanto se santifica; nada es profano. Uno disfruta la satisfacción de los sentidos y ve ese disfrute como parte de la dicha de Dios. Hay un enfoque según el cual mientras la dualidad persiste en las experiencias humanas – mientras haya un sentimiento de "yo estoy disfrutando este objeto" – es posible que en la unión de sexual entre un hombre verdadera e intensamente enamorado de una mujer y plenamente correspondido por ella, se pierda la conciencia de la propia individualidad; que haya una total fusión de las conciencias separatistas de cada uno y sólo haya conciencia de la experiencia. En tal caso no hay un experienciador. Dicen que esto es posible cuando se hace a la perfección. Los dos cesan de ser, y sólo hay una única experiencia no dual, una experiencia absoluta de la conciencia de brahman. Ellos señalan que el cuerpo humano es un instrumento que, si bien utilizado, puede otorgar un ascenso por sobre la conciencia corporal. Esto puede dar resultado para uno en un millón. La búsqueda del placer es parte de la concepción occidental de la existencia – no la negación del placer. Y un maestro entre diez puede ser un auténtico guía que genuinamente ofrezca algo que se adapte al temperamento occidental. Los nueve restantes son sólo gente astuta. Saben que hay mercado para eso, y son lo suficientemente listos para actuar al respecto. El enfoque es: Puedes tener tu pastel y también comértelo.

Hay que tener cuidado, pues este fue un auténtico sendero que una vez existió en India, especialmente en la parte oriental. Incluso aún existe. Pero se pervirtió groseramente. La gente se enredó en el camino. Decían que estaban practicando tantra, pero sólo estaban disfrutando del vino, la comida y el sexo. Los llevó a ninguna parte, pero supongo que los llevó a donde ellos querían ir. Y así, este sendero fue considerado por los iluminados de la época como la "senda pervertida". Existieron dos sendas: la auténtica fue llamada la "senda diestra". Y la senda pervertida, que sólo perseguía la voluptuosidad, fue llamada la "senda siniestra".

Hay un episodio de la vida del gran Sri Ramakrishna, el guru de Swami Vivekananda. Él practicó todas las sendas yóguicas y también el Cristianismo, el Islam y otros, y descubrió que todas llevaban a la misma experiencia de Dios. Y durante un periodo de su vida espiritual también practicó tantra. Una mujer tántrica se le acercó y le dijo, "He sido enviada aquí por Dios para iniciarte en la vía tántrica de alcanzar la Divinidad". Día a día le expuso el camino tántrico, pero cuando llegaron a la etapa final, Sri Ramakrishna, que había jurado brahmacharya, respondió que a través de su cuerpo no era posible. Ella le dijo, "Entonces haré que todo sea representado delante de ti". Y se las arregló para traer una mujer tántrica y un varón tántrico para representar la consumación última de la práctica delante de él. Mientras él iba observando cada etapa, ella se lo iba describiendo. "Observa cuidadosamente. Ahora ve cómo están en éxtasis; están arrebatados. Están perdiendo su propia conciencia." Y en este punto, de pronto Sri Ramakrishna perdió el conocimiento. Entró en profundo samadhi (un dichoso estado de conciencia no dual). De esa manera, él indirectamente comprobó que la experiencia sexual última puede elevar a un ser humano a ese estado por sobre toda dualidad.

Tal ciencia realmente existe, pero hay poquísimos gurus auténticos que la profesan, y debe ser seguida bajo estricta supervisión de un verdadero maestro. Corro el riesgo de ser tachado de poco caritativo, pero creo que la mayoría de los guías de la sexualidad sagrada moderna están interesados sólo en obtener lucro personal a partir de esa doctrina. Como te decía, la energía sexual es sagrada; el sexo es sacro. Es una de las cosas más sagradas. Pero al mismo tiempo hay errores de conceptos respecto a la sexualidad, y una vez que te entrampas en ella, puedes ir despidiéndote de su sacralidad. Eso se debe a la fragilidad y debilidad humanas. Por lo tanto, no voy a apoyar tales prácticas.

Pregunta: Considerando el número de traspiés y aberraciones cometidos por algunos de los que han hecho un voto perpetuo de celibato tanto en oriente como en Occidente, siente usted que la toma de tal decisión debiera estar restringida sólo a quienes hayan logrado un cierto grado de madurez espiritual primero?

Swami Chidananda: No aprobaría tal perspectiva de buenas a primeras, porque los que han obtenido un grado de madurez espiritual ya han logrado tal plataforma precisamente gracias al brahmacharya. El mismo hecho de haber progresado indica que el brahmacharya, al menos en su sentido amplio, tiene que haber sido parte principal de su preparación y de su camino. Y no dudo en aseverar que los traspiés y aberraciones que mencionas no pueden quitar valor al concepto y la tradición del brahmacharya en absoluto. Sólo se deben a imperfecciones de las personas.

Por otra parte, antes de tomar un voto perpetuo de celibato, uno tiene que asegurarse de que esa es su verdadera vocación; tiene que haber un llamado interior hacia la vida y hacia el celibato. No puede ser una decisión basada en el sentimiento y la euforia emocional, sino más bien un juicio racional y en pro de la vida. También insisto en que uno no debiera hacer votos monásticos hasta no tener la suficiente edad para comprender la propia biología y haber tenido alguna experiencia de lo que uno tiene dentro de sí, de aquello con lo que tendrá que enfrentarse. Uno tiene que encarar esto con toda honestidad. También sugeriría que una persona haga sus votos sólo luego de estar bajo observación y tutela por algún tiempo. Por ejemplo, la Orden Ramakrishna mantiene a las personas en un período de pre-prueba por un año entero; luego en un período de prueba de ocho años; sólo entonces está facultado para solicitar convertirse en un swami monástico como tal. Este tipo de acompañamiento, filtro y observación tal vez ahorrarían tantos de esos traspiés y aberraciones. Uno debiera permitir que una persona hiciera esos votos sólo después de haber recorrido la vida espiritual por algún tiempo. Sin embargo, aún cuando se cumplan todas las condiciones que te mencioné, de debe tener máximo cuidado hasta que se alcance una etapa en que el brahmacharya se convierta en el estado natural y normal de la persona.

Brahman, el Absoluto, es el bramachari más excelso, puesto que es Uno sin necesidad de un segundo, y si tú te estableces en brahman, estás en el mismo estado – donde no existe un segundo, donde no hay otro. En cierta etapa uno se vacía y se libera totalmente de la idea del sexo. No existe sexo ni hombre ni mujer ni esto ni aquello porque nuestra visión se ha transformado. Bastante apartados de todo lo que nos rodea – el mundo en el que se vive – uno está completamente transmutado. Nuestra conciencia ya no está en el nivel en que estas cosas tienen significado o relevancia. Cuando la conciencia está en otra parte, todas las cosas son vistas, percibidas, pero no hay diferencia alguna. Miras esto, miras aquello; lo ves todo, pero no trae ningún cambio a tu estado de conciencia, que permanece inalterable. Esa es la trascendencia última, y es una posibilidad real y un ideal, por la que se debe luchar y la que debe ser alcanzada. Eso es lo que el guru quiere para su discípulo. Eso es lo que los santos quieren para el hombre común. Pero antes de esto hay aún riesgo de caer. Por eso nuestros santos dicen que uno debe ejercer la prudencia hasta el último respiro.

 

top of page