Grupo de Vallarta

Materiales de estudio

G.I. Gurdjieff

La Mente: De útil sirviente a tirana despiadada The Mind: From useful servant to ruthless tyrant

de Me Vale Madres, Mantras mexicanos para la liberación del espíritu (p 106-107)

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De útil sirviente a tirana despiadada

La mente, que potencialmente es un preciosísimo instrumento para crear orden y belleza, se vuelve una tirana que te somete a la confusión y a la fealdad.

La mente es un instrumento como son mis piernas o mis manos; y como tal tendría que ser usada. Cuando yo quiero caminar uso las piernas, y cuando quiero estar sentado dejo mis piernas allí en espera de que me sirvan otra vez. Lo mismo tendría que ser con la mente: si tengo que acordarme de cómo regresar a casa, si tengo que arreglar la llanta del coche, si tengo que hacer el cálculo de cuánto tengo que dejar de propina en el restaurante, uso la mente… (o el iPhone). Si no tengo que hacer ninguna de estas cosas para las cuales se requiere la mente, mi mente tendría que estar silenciosa y quieta como mis piernas.

Si, por ejemplo, estás relajado con tu amada sobre el sofá, si estás jugando con tus hijos o con tus amigos… o simplemente estás paseando en el campo o mirando la luna que nace en el horizonte, la mente no es necesaria en lo absoluto. Esto lógicamente es fácil de entender, pero en la realidad las cosas ocurren de forma diferente.

Cualquier cosa que haces o no haces la mente está allí torturándote: tu hijo te habla y tú estás pensando en aquel incompetente de tu colega que no ha retirado la factura; estás con un amigo y te preguntas si estás vestido de forma apropiada y dónde chingaos está la camisa guinda con rayas naranja que no encuentras desde hace meses; y cuando haces el amor con tu esposa… o con la esposa del vecino, tratas de recordar dónde estacionaste el coche… y si lo dejaste en un estacionamiento privado tienes que sacar la cuenta de cuánto te está costando esta cojida y si vale la pena… y cuando no estás haciendo nada te la pasas recordando cosas, haciendo proyectos, imaginando conversaciones y discusiones con uno y con otro, o preguntándote: “¿Dónde está y qué está haciendo aquel cabrón de mi esposo?”.

Es una situación que parece normal, pero es absurda. Sería como si tus piernas, mientras estás sentado en un cine, justamente cuando se está por descubrir quién es el asesino, decidieran autónomamente darse una vuelta y te llevaran contra tu voluntad al área de las palomitas. Si tú no estás a cargo de ti mismo nunca vas a descubrir quién es el asesino.

A la luz de estas consideraciones, puedes entender que el ser humano está bien lejos de poderse definir libre: el ser humano es esclavo de este fenómeno que llamamos mente.

¿Qué hacer?

No todas las generaciones fueron afortunadas como la de los que en la India tuvieron el honor de estar sentados en presencia de Buda, o que en China pasearon con Lao Tse, o que en Palestina iban a las fiestas de Jesús, o que con San Francisco hablaban con los pájaros. Pero nosotros podemos considerarnos igualmente afortunados, porque somos testigos del mensaje de sabiduría universal que decidió manifestarse en este mundo, a través de la cultura mexicana que nos ofrece el extraordinario testimonio de Pancho López.

Aprovechando su infinita sabiduría seremos introducidos a los misterios gloriosos de los mantras mexicanos, esta infalible medicina del espíritu que nos permitirá liberarnos por siempre de las cadenas de la ignorancia.

Siguiendo el sagrado recorrido de los tres mantras mexicanos, todos podrán alcanzar las cumbres más elevadas de la conciencia humana. Todos podrán quemar su karma, realizar la total liberación y, finalmente, ser iluminados por la presencia de Dios… y además podrán finalmente descubrir quién era el pinche asesino.

Etc, etc, etc

vea PDF, p 106 y continuacion:
http://esystems.mx/BPC/llyfrgell/0202.pdf

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From useful servant to ruthless tyrant

The mind, which is potentially a precious instrument to create order and beauty, becomes a tyrant that subjects you to confusion and ugliness.

The mind is an instrument such as my legs or my hands; and as such it should be used. When I want to walk I use my legs, and when I want to be seated I leave my legs there waiting to be served again. The same should be with the mind: if I have to remember how to return home, if I have to fix the car's tire, if I have to calculate how much I have to leave as a tip in the restaurant, I use my mind ... (or the iPhone). If I do not have to do any of these things for which the mind is required, my mind would have to be silent and still like my legs.

If, for example, you are relaxed with your beloved on the sofa, if you are playing with your children or with your friends ... or you are simply walking in the field or watching the moon that is born on the horizon, the mind is not necessary at all. This is logically easy to understand, but in reality things happen differently.

Whatever you do or do not do, the mind is there torturing you: your son speaks to you and you are thinking of that incompetent colleague who has not paid the invoice; you are with a friend and you wonder if you are dressed appropriately and where is the orange shirt with orange stripes that you have not seen for months; and when you make love with your wife ... or with the neighbor's wife, you try to remember where you parked the car ... and if you left it in a private parking lot you have to take account of how much this f--k is costing you and if it's worth it ... and when you are not doing anything, you spend it remembering things, doing projects, imagining conversations and discussions with one another, or asking yourself: "Where is my spouse and what the hell is the bastard doing?"

It is a situation that seems normal, but it is absurd. It would be as if your legs, while you are sitting in a movie theater, just when you are about to discover who is the murderer, decide autonomously to turn around and they will take you against your will to the area of popcorn. If you are not in charge of yourself you will never find out who is the killer.

In light of these considerations, you can understand that the human being is far from being able to define himself freely: the human being is a slave to this phenomenon that we call mind.

What to do?

Not all generations were fortunate, like those in India who had the honor of sitting in the presence of the Buddha, or who in China walked with Lao Tzu, or who in Palestine went to the festivities of Jesus, or with San Francisco. They talked with the birds. But we can consider ourselves equally fortunate, because we are witnesses to the message of universal wisdom that decided to manifest itself in this world, through the Mexican culture offered by the extraordinary testimony of Pancho López. [1]

[1. A character in a Mexican telenovela.]

Taking advantage of his infinite wisdom we will be introduced to the glorious mysteries of the Mexican mantras, this infallible medicine of the spirit that will allow us to free ourselves forever from the chains of ignorance.

Following the sacred journey of the three Mexican mantras, all will be able to reach the highest peaks of human consciousness. Everyone can burn their karma, realize the total liberation and, finally, be enlightened by the presence of God ... and in addition they will finally be able to discover who was the damn killer.

Etc, etc, etc

See PDF, p 106 and following (book is in Spanish):
http://esystems.mx/BPC/llyfrgell/0202.pdf

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